Montar ventanas de aluminio puede ser un trabajo práctico siempre y cuando sigas unos sencillos pasos que te explicamos a continuación. Una correcta medición es fundamental, de lo contrario la ventana no entrará en el hueco y no valdrá.
El primer paso para instalar una ventana es asegurarse de medir y que la ventana sea del tamaño ideal para la abertura. Con una cinta métrica tomarás nota de todos los lados para asegurarte de que el tamaño especificado en el empaque es del mismo tamaño donde la vas a colocar.
Aunque no sepas por dónde empezar a medir para evitar errores en cálculos, no te preocupes. No es difícil en absoluto y te llevará solo un par de minutos. Solo necesitas tener en cuenta algunas claves
Dentro de lo establecido como normal, la ventana más corriente suele rondar los 150 centímetros de ancho por 120 de alto. Pero siempre debes asegurarte, lo más habitual en nuestro país es que las ventanas se fabriquen a medida, dado que casi todos los inmuebles tienen particularidades muy diferentes y resulta casi imposible normalizar unos formatos u otros.
1. Toma la anchura y la altura en tres puntos diferentes del marco, así comprobarás si existen irregularidades que hayan sido compensadas en la fabricación de la pieza:
Da siempre por buena la menor de las 3 medidas y resta 1 centímetro de holgura.
2. Para ayudarte a comprobar posibles descuadres del conjunto, toma también la medida de la diagonal.
Así podrás asegurarte de que la ventana es totalmente simétrica y rectangular si mides la diagonal desde el lado superior derecho al inferior izquierdo y viceversa. En caso de que el resultado sea distinto, no se trata de un rectángulo perfecto y hay que tenerlo muy en cuenta en la instalación de la nueva ventana.
Lo correcto es hacerlo desde la jamba o marco de la ventana, y no desde las extensiones que sostienen la ventana en su sitio.
Para una correcta medición, habrá que medir la profundidad de las jambas y el desnivel del vierte aguas cuando no hay capialzado.
Si no puedes abrir la ventana, mide la profundidad sobre cada lado y suma los resultados. Otra forma de medir de forma bastante aproximada es comprobar la profundidad del lado interior y multiplicándola por dos.
Si hay una cubierta correspondiente a una ventana anterior, mide también esa superficie y añádela a las medidas, puesto que tu nueva ventana sustituirá todo ese conjunto para ajustarse mejor y ganar amplitud
Tras comprobar las medidas, hay dos maneras de colocación de las ventanas, sobre:
Tras este paso, se realiza el sellado de la ventana
Para medir una ventana en un premarco es igual que con obra, con cuidado con la profundidad de las jambas. La diferencia es que sólo descontaríamos de holgura 5 milímetros.
A veces no las tenemos en cuenta y terminan en posiciones o alturas incómodas, o en puntos que chocan con otros elementos, como muebles, paredes, electrodomésticos…
Para evitarlo, mide la altura de la pared que queda bajo la ventana (la distancia del suelo al alféizar). Después, calcula de qué manera se abre y dónde es más cómodo que coloques la manilla.
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