Hay momentos en nuestras vidas que pensamos que unas puertas tradicionales nos quitan espacio valioso independientemente de donde estén ubicadas. Las puertas correderas son bastante prácticas y permiten hacer un mejor uso del espacio en una habitación en general, además las puertas correderas termina dando un aspecto mucho más elegante y sofisticado a la casa.

Mucha veces queremos sacarle el mejor provecho a nuestra casa, por lo que buscamos una variedad de métodos para aprovechar cada rincón y hacerla ver muy bien. Una puerta tradicional nos quita un espacio importante donde se puede colocar tal vez una repisa o un estante, con las puertas correderas no será un problema, pues estas trabajan con un sistema de deslizamiento el cual solo ocupa un ligero espacio frente del muro.

El sistema de una puerta corredera es básicamente mediante un riel y una guía para movilizar una puerta colgante en direcciones horizontales, teniendo en cuenta que mayormente las puertas son de unos 70 cm de ancho, pero el riel siempre deberá comprender unos 2 metros para un completo y correcto deslizamiento.

Tipos de puertas correderas

Existen 3 tipos de puertas correderas que se pueden ajustar dependiendo de la zona donde se desee colocar.

  1. Ciega, siendo realizada de un material que impide la vista de un lado a otro, ejemplo madera, puede ser implementada en la entrada de una habitación o de una casa.
  2. De cristal, permitiendo poder ver a través del vidrio hacia el interior de un lugar, pueden ser colocadas en los exteriores conectando con un patio.
  3. Con cristal, siendo aquellas que tienen partes ciegas y partes de cristal, siendo un poco discretas, pueden emplearse para baños dentro de las habitaciones o para la entrada de una cocina.

¿Cómo se instala una puerta corredera?

Sin ayuda de algún profesional hay una forma de colocar alguna puerta corredera que aporte un aspecto muy bonito a tu casa, será necesario emplear las siguientes herramientas, una espátula, una broca, un taladro y un martillo. Y los materiales serían, un kit de puerta corredera, una lija para madera y una pasta muro.

  1. Lo primero es desmontar la puerta tradicional y reparar los huecos que queden tanto en el marco como en la puerta, empleando la pasta de muro y la lija para dar un mejor acabado.
  2. Luego, con ayuda de la misma puerta, se marcará la altura que dé el riel, teniendo en cuenta que la puerta deberá estar suspendida en el aire por lo menos 1 cm sobre el suelo.
  3. Después de marcar la altura se deberán marcar los puntos donde irán los sujetadores del riel, estos se trazarán de la siguiente forma: 5 cm hacia el lado contrario a donde se deslizará la puerta, y desde ese punto marcar a cada 45cm, unas 4 veces, hacia la dirección en que se deslizará la puerta.
  4. En los puntos guías con ayuda de la broca y el taladro se abrirán los agujeros correspondientes, donde se ingresarán los soportes del riel.
  5. Seguido de los soportes es momento de montar el riel, teniendo en cuenta que estos vienen mayormente en 2 partes, por lo que será necesario fijar una parte y seguidamente montar la otra uniéndolos en el centro con un tornillo.
  6. Se colocan las ruedas para el movimiento, las cuales irán situadas a 8cm de los extremos de la puerta en la parte superior.
  7. Se monta la puerta en los rieles y se moverá en ambas direcciones para asegurar su movimiento. Por último es necesario colocar una guía en el suelo para evitar que la puerta se desestabilice, la guía se coloca en el marco a la distancia necesaria para que la puerta se pueda deslizar con normalidad.
Puertas insonorizadas